Fredmore
Romano Manfre More
Asombroso y de sencillez revestido
es su lenguaje, a veces inadvertido.
Es su placer hablar conmigo,
es el que me lleva a ser su amigo.
Es la hierba al borde del camino crecida,
espontánea, frágil, desapercibida.
Ya sé que para ti no soy insignificante,
que soy la compañera del caminante.
Aquí estoy, les digo a los inquietos pajaritos
esparciendo para ellos de la semilla unos granitos.
Nerviosos diminutos, asustadizos, negritos,
se acercan agradecidos, en grupitos.
Me saluda el asno, humilde, laborioso,
obediente, sumiso, silencioso.
Yo hablo con él, le hago compañía
y él manifiesta hacia mí su simpatía.
La lluvia, oportuna, copiosa,
sobre la tierra sedienta, ansiosa.
Bienvenida le dice de los campos el verdor,
las plantas y los jardines en flor.
Me dan la bienvenida de la granja rural
los animales del campo y del corral,
la vaca, el becerro, la oveja, el corderito,
la cabra, el cerdo, el caballo y el conejito.
Todos se dejan mansamente acariciar
y así conmigo poder hablar.
Dile a Dios, me dicen, por favor
que nosotros con sacrificio y con amor
a los hombres siempre queremos servir,
con ellos toda la vida queremos vivir
y con nuestra ayuda poderlos acompañar,
pero, no permita Dios, que nos quieran sacrificar.
Vente Pancho, vamos a pasear,
acompáñame, busca tu collar.
Desde que te rescaté abandonado
nunca nos hemos separado.
Tú eres mi confidente, mi compañero,
me diste amistad y cariño verdadero.
Vamos a saludar a otros amigos queridos,
ellos nos esperan pacientes y complacidos.
es su lenguaje, a veces inadvertido.
Es su placer hablar conmigo,
es el que me lleva a ser su amigo.
Es la hierba al borde del camino crecida,
espontánea, frágil, desapercibida.
Ya sé que para ti no soy insignificante,
que soy la compañera del caminante.
Aquí estoy, les digo a los inquietos pajaritos
esparciendo para ellos de la semilla unos granitos.
Nerviosos diminutos, asustadizos, negritos,
se acercan agradecidos, en grupitos.
Me saluda el asno, humilde, laborioso,
obediente, sumiso, silencioso.
Yo hablo con él, le hago compañía
y él manifiesta hacia mí su simpatía.
La lluvia, oportuna, copiosa,
sobre la tierra sedienta, ansiosa.
Bienvenida le dice de los campos el verdor,
las plantas y los jardines en flor.
Me dan la bienvenida de la granja rural
los animales del campo y del corral,
la vaca, el becerro, la oveja, el corderito,
la cabra, el cerdo, el caballo y el conejito.
Todos se dejan mansamente acariciar
y así conmigo poder hablar.
Dile a Dios, me dicen, por favor
que nosotros con sacrificio y con amor
a los hombres siempre queremos servir,
con ellos toda la vida queremos vivir
y con nuestra ayuda poderlos acompañar,
pero, no permita Dios, que nos quieran sacrificar.
Vente Pancho, vamos a pasear,
acompáñame, busca tu collar.
Desde que te rescaté abandonado
nunca nos hemos separado.
Tú eres mi confidente, mi compañero,
me diste amistad y cariño verdadero.
Vamos a saludar a otros amigos queridos,
ellos nos esperan pacientes y complacidos.
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