nube blanca
Poeta que no puede vivir sin el portal
Me ofreciste una copa de vino,
suave, delicioso de tu mejor cosecha,
nuestros labios se rozaron…,
amarnos ya era una cosa hecha.
De nuestros cuerpos desnudos salía fuego,
una llama flamante, insuperable,
nos fundimos los dos en uno,
ya era todo irremediable.
Yo sin saberlo bebimos
del sueño eterno su esencia,
yacimos los dos unidos
para no pedir clemencia.
Viviremos una vida juntos
gracias a esa copa de vino,
por esa esencia bendita...
La que unió nuestro destino.
Tere B.O
11-05-2012
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