Mary C. López
Una mujer de líneas y procesos.
¿A donde ha ido toda la fortaleza de mi alma esta madrugada? ¿A donde ha quedado mi dulce trino? _ Me pregunto a cada instante, mientras ríos salados surcan la inexpresiva fachada de mi ser, cualquier palabra puede quebrarme ahora, será acaso que ser frágil está de moda, entre las muñequitas de escaparates
Carambas, carambas, debo realmente estar mal, mi cara mojada, la autocompasión haciéndome trizas y autodefiniéndome como tantas: "Muñequita de escaparate"
Hace un tiempo no hubiese pensado que sería mar sin sonido, ni imaginado que fuese tormenta sin truenos, porque no era esto, no lo era Pero hoy, después de leer tanta barbarie, me he quedado apuñalada, rotos los preceptos y casi perdida la fe en muchos de los seres que caminan los mismos parajes; bocas clamando al que todo lo puede, comprando amigos con el corazón ausente de su presencia, fingiendo estar habitados por él. Esgrimen sentirlo, conocerlo, vivirlo para su patético beneficio Con llagas debieran llenarse sus bocas, tanta mentira y porquería, blandiendo el Dios Justo que me inculcaron y aquí he visto destrozado una y otra vez
Jamás pensé detestar a alguien como te detesto hoy, por llegar a mi orilla y dejar tendidas redes, por ensuciar mi paisaje de tu tono gris, por hacer cesar la melodía divina de mis olas en el mar.
Te detesto por llevar sombrero sabiendo que nunca veras el sol, por usar guantes cuando tocas las margaritas, te detesto por pronunciar con la boca sucia el nombre de aquel que me significa todo, el principio y el fin. Y por derramar mis lagrimas, no dudes que habrá condenas, no por mis lagrimas, es por el origen de ellas.
No callo por ti, callo por que hay seres que aún creen en la semilla vana que sale de tu boca, pero un día la luz despejara la sombra y la palabra guardada será descubierta, entonces, no busques mis ojos Todo cae por la propia fuerza, la justicia no está exenta, no habré movido un dedo y para entonces seguro ya seré otra.
Con todos estos sentimientos que me producen el encontrar tu hipócrita presencia en palabra, escribo esto en plena madrugada.
Mary C. López
Hace un tiempo no hubiese pensado que sería mar sin sonido, ni imaginado que fuese tormenta sin truenos, porque no era esto, no lo era Pero hoy, después de leer tanta barbarie, me he quedado apuñalada, rotos los preceptos y casi perdida la fe en muchos de los seres que caminan los mismos parajes; bocas clamando al que todo lo puede, comprando amigos con el corazón ausente de su presencia, fingiendo estar habitados por él. Esgrimen sentirlo, conocerlo, vivirlo para su patético beneficio Con llagas debieran llenarse sus bocas, tanta mentira y porquería, blandiendo el Dios Justo que me inculcaron y aquí he visto destrozado una y otra vez
Jamás pensé detestar a alguien como te detesto hoy, por llegar a mi orilla y dejar tendidas redes, por ensuciar mi paisaje de tu tono gris, por hacer cesar la melodía divina de mis olas en el mar.
Te detesto por llevar sombrero sabiendo que nunca veras el sol, por usar guantes cuando tocas las margaritas, te detesto por pronunciar con la boca sucia el nombre de aquel que me significa todo, el principio y el fin. Y por derramar mis lagrimas, no dudes que habrá condenas, no por mis lagrimas, es por el origen de ellas.
No callo por ti, callo por que hay seres que aún creen en la semilla vana que sale de tu boca, pero un día la luz despejara la sombra y la palabra guardada será descubierta, entonces, no busques mis ojos Todo cae por la propia fuerza, la justicia no está exenta, no habré movido un dedo y para entonces seguro ya seré otra.
Con todos estos sentimientos que me producen el encontrar tu hipócrita presencia en palabra, escribo esto en plena madrugada.
Mary C. López
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