EL ARPONERO DE LA TINTA
Poeta asiduo al portal
De tus ojos, remolinos de mar,
la preñez del criterio;
seno y coseno en la aventura
tras el sínodo pariente de tu juventud,
locus geométrico en mi alfeizar
do mi ser abroquelado en tu espejo
bajo la línea de tu independencia
espera
para parir una lágrima.
Reflejo soy, volviendo,
situado a un cuarto de tu luna.
Me someto a tu dogma
y a tu ferviente amanecer de palabras;
al zócalo maestro y a la plastilina de tus dedos
que elucubran la oración necesaria y mi fe.
Transpiro los mosaicos de mi sombra
en zodiacales y en fragancias nuevas.
¡No soy auténtico ni destello de un soñar!
Amanezco por inercia de las horas
y en la arena mi huella dejo
como poderosa letra de mi solaz desnudo.
Un querubín raya la piedra
y contempla el mar:
La fibra es infinita luego del ocaso,
la yuxtaposición del astro muerde la banquina.
Las artes de los mares pintan una postal
con enérgicas olas,
y lejos ... más allá de toda teogonía
una sinalefa espera una VOCAL.
la preñez del criterio;
seno y coseno en la aventura
tras el sínodo pariente de tu juventud,
locus geométrico en mi alfeizar
do mi ser abroquelado en tu espejo
bajo la línea de tu independencia
espera
para parir una lágrima.
Reflejo soy, volviendo,
situado a un cuarto de tu luna.
Me someto a tu dogma
y a tu ferviente amanecer de palabras;
al zócalo maestro y a la plastilina de tus dedos
que elucubran la oración necesaria y mi fe.
Transpiro los mosaicos de mi sombra
en zodiacales y en fragancias nuevas.
¡No soy auténtico ni destello de un soñar!
Amanezco por inercia de las horas
y en la arena mi huella dejo
como poderosa letra de mi solaz desnudo.
Un querubín raya la piedra
y contempla el mar:
La fibra es infinita luego del ocaso,
la yuxtaposición del astro muerde la banquina.
Las artes de los mares pintan una postal
con enérgicas olas,
y lejos ... más allá de toda teogonía
una sinalefa espera una VOCAL.
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