Óscar Pérez
Poeta asiduo al portal
De un vano empeño
En verdad, esperanza, te comprendo,
qué más pedir de ti si nada diste,
si lo que hay que entender es cómo huiste
sin ni siquiera estar cuando me ofrendo.
O sea nunca fue, y no me sorprendo,
lo tuyo es sólo un plan que a solas viste
de estar para no estar, cual ya viviste
un medio centenar de años durmiendo.
Por eso las tardanzas e ir bebiendo
son todo lo que queda en tu hora triste
para no ir más allá de un ir muriendo.
Sabiéndolo mi amor dijo resiste,
pero es vano el valor de ir persiguiendo
lo que nunca serás pues nunca fuiste.
13 11 11
En verdad, esperanza, te comprendo,
qué más pedir de ti si nada diste,
si lo que hay que entender es cómo huiste
sin ni siquiera estar cuando me ofrendo.
O sea nunca fue, y no me sorprendo,
lo tuyo es sólo un plan que a solas viste
de estar para no estar, cual ya viviste
un medio centenar de años durmiendo.
Por eso las tardanzas e ir bebiendo
son todo lo que queda en tu hora triste
para no ir más allá de un ir muriendo.
Sabiéndolo mi amor dijo resiste,
pero es vano el valor de ir persiguiendo
lo que nunca serás pues nunca fuiste.
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