Sentado
a tu lado,
frente a una pantalla
brillante,
mis ojos plasmados
en los sueños de gente soñadora,
mi cabeza pensando
en lo que pudo haber pasado
entre tú
y
yo.
Se oyen truenos y lluvias
sobre el tejado,
una especie de recordatorio de cómo no siempre
habrá un sol esperando del
otro lado de las paredes.
Me recargo y miro de vez en cuando
a tu cara,
esa cara mirando a todas direcciones,
menos a la mía.
Pienso en lo que debió haber pasado
entre tú y yo
y un esperado amor.
A veces imagino cómo sería
de bello si lo nuestro hubiera sido bello
y agarro con mi mano un gran bocado
de las palomitas de maíz que se sientan
entre nosotros.
Me recargo
y continúo viendo
la película.
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