ricardo-57
Poeta recién llegado
Un rostro gira cada mañana
en hábito de inútil rodilla.
Desteje su memoria
el hilo negro de su propia sombra,
su cara no halla al espejo la mirada
y su pecho traspasa la espalda.
Quién tuvo el brillo radiante del oro,
la del ciego corazón que no pudo ver nada.
Huérfana quedó de labios y sonrisas,
las ventanas abiertas de espera oblicua
legaron su corvo dorso,
el frio congeló antiguas mejillas rosas.
La cama poderosa abrió su boca
y extraviada la atrapó el abismo de su propio lodo.
Todos los derechos reservados en Safe Creative & Word Press