Escuchaba por lo bajo
el sonido de un piano
que en acordes lentos
solo podía lamentar:
Debes dejarme ir
Era como despedidas,
despedidas interminables.
Como un lamento en cressendo
sustraído de lo profundo del mar.
Debes dejarme ir
Se escucha tan profundo...
Se siente tan hondo en los huesos...
que nuevamente me tiemblan los hombros
recordando el momento
en que sentado a tu vera
atrajiste mis manos
temblando y suplicando:
Debes ...dejarme... ir...