Évano
Libre, sin dioses.
A ti que intentas atar a la vida
con lo que das cada día,
a tus preocupaciones,
a los abrazos que guardas por las prisas
de todo lo que te rodea,
a los pasos lentos que evitan nuestras caídas,
a esa sonrisa que no vemos,
a lo que cogemos de tus manos,
a los que no valoramos la costumbre
de amar los pequeños detalles,
a las pocas cosas que de nosotros te hacen feliz,
a ese suelo que nos sustenta,
a ese alimento que por estar
no valoramos,
a ese miedo de dejarnos indefensos,
a la inseguridad que nuestros no besos te dan,
a ese solitario sillón de la tele,
a ese tiempo que no te damos.
A ti, madre, mujer y abuela,
a las lágrimas que arrojamos
al darnos cuenta que ya no estás.
Debí quererte más ayer.
con lo que das cada día,
a tus preocupaciones,
a los abrazos que guardas por las prisas
de todo lo que te rodea,
a los pasos lentos que evitan nuestras caídas,
a esa sonrisa que no vemos,
a lo que cogemos de tus manos,
a los que no valoramos la costumbre
de amar los pequeños detalles,
a las pocas cosas que de nosotros te hacen feliz,
a ese suelo que nos sustenta,
a ese alimento que por estar
no valoramos,
a ese miedo de dejarnos indefensos,
a la inseguridad que nuestros no besos te dan,
a ese solitario sillón de la tele,
a ese tiempo que no te damos.
A ti, madre, mujer y abuela,
a las lágrimas que arrojamos
al darnos cuenta que ya no estás.
Debí quererte más ayer.
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