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Debo aprender a controlar mi mente

Tema en 'Poesía realista (sin premios)' comenzado por licprof, 17 de Octubre de 2020. Respuestas: 1 | Visitas: 62

  1. licprof

    licprof Poeta asiduo al portal

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    para no caer en adicciones francamente estùpidas
    sobre todo extremadamente onerosas:
    yo hacìa las siguientes cuentas:
    con lo que me sale una hora una prostituta
    me compro 20 pollos grandes y como 1 mes entero
    por lo tanto el consumo de la prostituciòn
    no reviste el menor sentido
    es una idiotez suprema

    trataba de convencerme a mì mismo
    de 1000 formas distintas, diversas
    sin conseguirlo

    pero a la larga o a la corta lo conseguirìa
    asì como dejè de fumar
    de beber alcohol
    de encerrarme en los cybers horas enteras
    a mirar pornografìa
    a chatear con desconocidas
    con las que a veces nos encontràbamos en una pizzerìa de las inmediaciones
    aunque ràpidamente no pasaba nada
    salvo ciertas conversaciones sin ton ni son
    solo por conocernos
    el predominio de la funciòn fàtica, segùn jakobson, roman

    lo lograrìa, solo debìa a aprender a controlar mi mente
    como si se tratara de una màquina que hay que desmontar
    descartes mediante
    gurdjeff mediante

    habìa dejado de fumar hacìa años
    de concurrir a los bailes a altas horas de la noche
    fumando como un escuerzo
    de concurrir a los kioscos
    habìa logrado todo

    habìa dejado de comprar montañas de libros
    habìa ahorrado
    habìa trabajado durante años
    en colegios secundarios
    en lejanos pueblos de provincia
    en lejanos barrios de la capital
    frente a cientos de alumnos la mayorìa de los cuales
    solo querìan el tìtulo al menor costo posible
    si se lo llevaban a su casa mejor

    iba de una escuela a la otra
    bajo el sol del verano
    corriendo detràs de colectivos
    para llegar a horario
    detràs de trenes
    de subtes
    hasta de taxis o remises

    durante años
    durante dècadas
    bajo la fèrula o yugo
    de directivos despiadados
    capaces de gritarte
    delante de todo el mundo
    en lo que se conoce como mobbing o violencia laboral
    fenòmeno mundialmente invisibilizado

    vomitando sobre tachos de basura
    ante la mirada atònita de los profesores

    como alumno habìa sido siempre gardel y lepera
    en la primaria
    la secundaria
    la universidad

    recitaba decenas de poemas
    ante la mirada atònita de los alumnos
    quienes solìan irrumpir en aplausos
    al terminar aquel recital poètico declamatorio
    que consistìa en poemas de espronceda entre otros
    sonetos por lo general
    que me habìa aprendido de memoria
    de tanto recitarlos en todas partes
    y que constituìan mi fugaz repertorio
    por asì decirlo

    por decirlo asì

    ojo con ciertos poemas vagamente eròticos:
    esto solìa prestarse a confusiòn
    en especial entre algunas alumnas
    que podìan verme como algo asì como un
    profesor depravado
    degenerado
    un viejo verde

    ya no preguntaban por mi edad
    o si tenìa mujer e hijos

    a veces sì me preguntaban a què hora me levantaba
    por las mañanas
    pero aquello eran cuestiones de ìndole privada
    a las que procuraba no responder
    fugandome por la tangente

    asì pasaron algunos años

    me fui haciendo viejo

    hasta que me armaron una causa
    como represalia por mis reiteradas denuncias de violencia laboral
    que no surtìan efecto alguno
    porque estàbamos en presencia de una cadena de encubrimiento agravado
    que se extendìa desde el mismo ministro de educaciòn de la ciudad
    hasta algunas alumnas mayores de edad eso sì
    que declaraban falsamente
    al solo objeto de perjudicarme
    y que me sumariaran
    separandome de mis cargos
    preventivamente
    para proteger a los adolescentes
    aunque eran todos mayores de edad

    me la pasè años leyendo volùmenes y tomos de libracos obsoletos
    con los cuales armaba columnas de libros
    que llegaban hasta el techo
    en aquel ministerio de educaciòn porteño
    para entonces un mero oximoron

    al punto tal que esas toneladas de libros amenazaban con caerse una noche sobre mì
    mientras escuchaba mùsica
    en medio de la noche
    cumpliendo mi horario laboral

    cada tanto sonaba un telèfono
    que por supuesto no atendìa

    hasta que el genial jefe de gobierno
    decidiò trasladar el ministerio
    en medio de un laberinto de casas a medio construir
    y sin siquiera agua potable

    luego sobrevino la actual pandemia y cuarentena
    pero esto es ya otra historia
    otro relato
    otra narraciòn


     
    #1
  2. Gustavo Cervantes

    Gustavo Cervantes un loco en la cornisa

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