Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa

Hubo un tiempo de palabras
armoniosas, casi mágicas,
un unísono latido
arrumbando los silencios
en el margen del camino.
Un atisbo de esperanza
biselándose en el alma,
o quererte aun siendo abismo
bordear tu pensamiento
arriesgando mis sentidos.
Hubo un tiempo en que mis manos
desmembradas, olvidaron
el lenguaje de las musas,
los confines de los sueños,
la belleza de la lluvia...
y a la espalda de Parnaso,
con sus dedos descarnados,
excavaron sepulturas
para aquellos sordos versos
desistidos por mi pluma.
Hoy el tiempo se desdice
y ante ti se vuelve mimbre...
y es sarmiento que se enreda
al racimo de tu boca,
y es el musgo de la roca
que adoquina tu vereda.
Lanzo al aire una moneda
y a la cruz le doy la cara
aunque ciego la acuñara
ese amor que peregrino
con su marcha siembra espino
en el verbo que me ampara.