Ronald Bonilla
Poeta asiduo al portal
Décimo movimiento. (A Rafael Alberti, habanera sin fe)

No, a ti no te dieron la muerte que pediste,
fue envejeciendo en el destierro
el marinerito en tierra, desterrado.
El andaluz andariego que regresó un día
en que los pájaros volvieron a silbar
entre los parques de Castilla,
no murió de balazo clasista
entre el esternón. Y volviste
a cantar a la pintura,
a la sed de los fantasmas
que recorrían Europa sin cesar,
un día que los viñedos se encargaron
de amanecer en las palabras,
trepándose como enredaderas
al poema.
No, a ti no te mataron,
te robaron la revolucionaria muerte,
pero un adiós de paloma equivocada
te cantó con fervor en las mañanas,
cuando se mecen las mareas en tu frente.
De mi libro inédito ALTAR DE DESCONCIERTOS
Derechos de autor protegidos por ley
imagen propiedad de Babelmatrix

No, a ti no te dieron la muerte que pediste,
fue envejeciendo en el destierro
el marinerito en tierra, desterrado.
El andaluz andariego que regresó un día
en que los pájaros volvieron a silbar
entre los parques de Castilla,
no murió de balazo clasista
entre el esternón. Y volviste
a cantar a la pintura,
a la sed de los fantasmas
que recorrían Europa sin cesar,
un día que los viñedos se encargaron
de amanecer en las palabras,
trepándose como enredaderas
al poema.
No, a ti no te mataron,
te robaron la revolucionaria muerte,
pero un adiós de paloma equivocada
te cantó con fervor en las mañanas,
cuando se mecen las mareas en tu frente.
De mi libro inédito ALTAR DE DESCONCIERTOS
Derechos de autor protegidos por ley
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