Ronald Bonilla
Poeta asiduo al portal
Reiniciamos los movimientos a ELLOS, del Altar de Desconciertos y seguiremos luego UNO A ELLAS Y UNO A ELLOS, y así sucesivamente...
Décimo quinto movimiento (a Juan Ramón jiménez, con un nocturno en la vitrola)

Y si solo después de escuchar
un nocturno de Chopin
se me antojase visitar la pura
esencia de tus versos
desleídos al amanecer,
lullidos de tanto paso silente
que emprenden los caminos
tras tus ventanas,
paredes abiertas como libélulas
violetas, en la casa dos.
No lo sé, estoy aquí,
y ya casi te percibo
desde mi barba blanca hasta la tuya,
hecha de memorias que se confunden
cuando inicias el periplo en barco
hacia cualquier niebla del exilio.
Son pesadas las horas que percibes
tintineando en las notas de un reloj
que se moría de tedio.
Por eso, abrígate contra el frío de este enero;
ya sabes que también los huesos tiran
de la piel como sanguijuelas lentas -
oye tú que todo lo dijiste
con la vieja sabiduría
de los estetas nuevos.
(No vayan a perder tus huellas,
ahora que caminas, lentamente,
hacia el destiempo
y no quieres los besos de nadie,
cuando llega la hora de los niños
que se duermen tarde,
entre las crines de Platero).
De mi libro inédito ALTAR DE DESCONCIERTOS
derechos de autor protegidos por ley.
Ilustración: schabrieres.wordpress.com
Décimo quinto movimiento (a Juan Ramón jiménez, con un nocturno en la vitrola)

Y si solo después de escuchar
un nocturno de Chopin
se me antojase visitar la pura
esencia de tus versos
desleídos al amanecer,
lullidos de tanto paso silente
que emprenden los caminos
tras tus ventanas,
paredes abiertas como libélulas
violetas, en la casa dos.
No lo sé, estoy aquí,
y ya casi te percibo
desde mi barba blanca hasta la tuya,
hecha de memorias que se confunden
cuando inicias el periplo en barco
hacia cualquier niebla del exilio.
Son pesadas las horas que percibes
tintineando en las notas de un reloj
que se moría de tedio.
Por eso, abrígate contra el frío de este enero;
ya sabes que también los huesos tiran
de la piel como sanguijuelas lentas -
oye tú que todo lo dijiste
con la vieja sabiduría
de los estetas nuevos.
(No vayan a perder tus huellas,
ahora que caminas, lentamente,
hacia el destiempo
y no quieres los besos de nadie,
cuando llega la hora de los niños
que se duermen tarde,
entre las crines de Platero).
De mi libro inédito ALTAR DE DESCONCIERTOS
derechos de autor protegidos por ley.
Ilustración: schabrieres.wordpress.com