ebeth
Poeta recién llegado
Hoy quise buscarle el rostro a tantas fotos en las que una vez fuiste protagonista, agregarle ese sonido particular que tenía tu voz, tus palabras. Pero creo que con tu muerte se fue todo.
Aquello que una vez fue tuyo, lo sepulté el día de tu entierro.
Y hoy solo tengo esta duda de como fuiste, de tratar de recordarte…
Lo único que queda en mi memoria, es el recuerdo de aquel día. El último en el que te vi. Yacías casi moribundo en tu cama… Y me dijiste: -Nunca te quise-
Jamás entenderé porque pronunciaste eso que termino por matar lo poco que alguna vez te quise.
Quizás debe ser porque un padre no puede decirle eso a un hijo y esperar que luego lo siga queriendo. Yo decidí no obligarte a quererme, así que me aleje.
Podría decirse que fui hipócrita, tal vez un poco egoísta.
Pero antes de ese día siempre fui un buen hijo…
Sostuve tu mano en largas horas de agonía, viéndote toser sangre y hacerte creer que no sabía que la vida se te estaba terminando.
Estuve firme a tu lado con una sonrisa en mi rostro, tratando de hacerte sentir mejor, hasta ese día que me lanzaste esas crueles palabras.
Hasta hoy no lo entendí…
De pronto sonó el timbre y recibí una carta. Esa caligrafía me trajo una sensación de escalofríos que me invadió hasta lo más profundo de mi alma.
Era tu letra, mi tan ruin y cruel padre. Se hacia presente en un trozo de papel.
Por momentos tuve ganas de quemar tu carta y dejar que ese recuerdo que permanecía en aquel sobre, muriera y no saber lo que decía en él. Pero decidí abrir el sobre y develar la incógnita:
Querido Jerónimo:
Aquello que una vez fue tuyo, lo sepulté el día de tu entierro.
Y hoy solo tengo esta duda de como fuiste, de tratar de recordarte…
Lo único que queda en mi memoria, es el recuerdo de aquel día. El último en el que te vi. Yacías casi moribundo en tu cama… Y me dijiste: -Nunca te quise-
Jamás entenderé porque pronunciaste eso que termino por matar lo poco que alguna vez te quise.
Quizás debe ser porque un padre no puede decirle eso a un hijo y esperar que luego lo siga queriendo. Yo decidí no obligarte a quererme, así que me aleje.
Podría decirse que fui hipócrita, tal vez un poco egoísta.
Pero antes de ese día siempre fui un buen hijo…
Sostuve tu mano en largas horas de agonía, viéndote toser sangre y hacerte creer que no sabía que la vida se te estaba terminando.
Estuve firme a tu lado con una sonrisa en mi rostro, tratando de hacerte sentir mejor, hasta ese día que me lanzaste esas crueles palabras.
Hasta hoy no lo entendí…
De pronto sonó el timbre y recibí una carta. Esa caligrafía me trajo una sensación de escalofríos que me invadió hasta lo más profundo de mi alma.
Era tu letra, mi tan ruin y cruel padre. Se hacia presente en un trozo de papel.
Por momentos tuve ganas de quemar tu carta y dejar que ese recuerdo que permanecía en aquel sobre, muriera y no saber lo que decía en él. Pero decidí abrir el sobre y develar la incógnita:
14 de Marzo de 1976
Querido Jerónimo:
Si estás leyendo esto es porque seguramente, ya no estoy junto a ti.
Y quizás hoy sea tu cumpleaños número veintisiete y yo quería hacerte llegar un presente de mi parte.
Tal vez en estos momentos sientas hacia mí un sentimiento de rencor, odio y furia. Debo reconocerlo que no fui un buen padre. Te herí de maneras que creo que no han sido las mejores con las que se podían criar a un hijo. Te golpeé a veces sin razón, te lastimé verbalmente, y jamás te di un porque… Y también mientras tú me despedías en mi habitación el hospital, te dije algo que quizás hasta hoy te preguntes ¿Por qué?
¿Por qué te dije nunca te quise?
He aquí la razón…
Por más de que te haya herido, golpeado y maltratado, siempre estuviste firme; Por más moribundo y casi derrotado que haya estado, siempre tenías una sonrisa en tu rostro; Por más enojado y molesto porque todo me ha salido mal, siempre me dabas una palabra de aliento…
Por todo eso dije que nunca te quise, y fue porque… Te amé hijo.
Con todo mi corazón y sabía que al decirte esas palabras tal vez puedas darte cuenta de lo mal padre que fui contigo…
Pero si lees estas palabras, es porque aún me amas.
Espero que puedas perdonar a este pobre viejo inútil que nunca supo quererte
Última edición: