Starsev Ionich
Poeta asiduo al portal
Deconstrucción de loro
No quiero que en mis letras
el alba entre por la ventana,
y te acaricié el alma y otros lugares inciertos,
quiero algo más tácito y que libre al que lee de tanto engendro:
que el alba se derrita en tu boca tibia como un dulce de coco
que no se puede morder…, mientras me miras,
mientras arriesgas los dientes.
Prefiero aguantarme las ganas de decir,
que vivas el día a día en el presente
porque se ha vuelto moda decirlo,
mientras en la mente puteas a ese que no puedes olvidar,
y te cagas con lo que el otro piense de ti.
Un afán de mercantilismo te impulsa a ser exitoso,
a salir de la zona de confort…, y en signo de admiración
escriben mil veces unas palabras convertidas en spam:
“eres el dueño de tu destino, busca en tu interior y decídete”…
Busqué, y estos, que tengo puestos, solo dicen:
carga pesada y larga. Puras infamias.
No quiero que en mis letras
el alba entre por la ventana,
y te acaricié el alma y otros lugares inciertos,
quiero algo más tácito y que libre al que lee de tanto engendro:
que el alba se derrita en tu boca tibia como un dulce de coco
que no se puede morder…, mientras me miras,
mientras arriesgas los dientes.
Prefiero aguantarme las ganas de decir,
que vivas el día a día en el presente
porque se ha vuelto moda decirlo,
mientras en la mente puteas a ese que no puedes olvidar,
y te cagas con lo que el otro piense de ti.
Un afán de mercantilismo te impulsa a ser exitoso,
a salir de la zona de confort…, y en signo de admiración
escriben mil veces unas palabras convertidas en spam:
“eres el dueño de tu destino, busca en tu interior y decídete”…
Busqué, y estos, que tengo puestos, solo dicen:
carga pesada y larga. Puras infamias.
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