jmacgar
Poeta veterano en el portal
Decrepitud
La agilidad, robada por los años,
la vista, que precisa de cristales,
los oídos, valiéndose de apaños,
¡Oh látigo del tiempo, cuántos males!
Cuando me olvide de los apetitos,
evaporadas ya mis relaciones,
y pierdan las neuronas sus circuitos
dejando mi memoria hecha jirones,
pondré mi ajada y temblorosa mano,
la enjuta mano otrora dura y fuerte,
con el dedo indicando hacia la muerte,
la incógnita final, el gran arcano.
Extinguida la llama de mi cera
sea la muerte rápida y certera.
La agilidad, robada por los años,
la vista, que precisa de cristales,
los oídos, valiéndose de apaños,
¡Oh látigo del tiempo, cuántos males!
Cuando me olvide de los apetitos,
evaporadas ya mis relaciones,
y pierdan las neuronas sus circuitos
dejando mi memoria hecha jirones,
pondré mi ajada y temblorosa mano,
la enjuta mano otrora dura y fuerte,
con el dedo indicando hacia la muerte,
la incógnita final, el gran arcano.
Extinguida la llama de mi cera
sea la muerte rápida y certera.
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