Arkeidos
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dedicado con cariño
a mi amiga Rosa de la Aurora.
En mi cabeza encierro un cuento con tres candados:
Habla de flores con petalos de oro.
De princesas lunares.
De torbellinos de besos.
De playas de pieles cálidas.
Y almas de sol y luna.
De poesías y rosas de sangre carmesí.
Si, hablo de amores
de versos dorados
de cascadas en palabras enamoradas
deseando armar un poema
y romper los candados.
Cuando de pronto
Un rayo veloz de nubes y sueños
arrastra un sendero de rosas perfumadas
detonando un mar de ellas
sobre mi cabeza.
Adornando mi cielo gris
de belleza
vistiendo mi alma negra
de colores santos.
Tiembla la carne espiritual de mi alma
y esta se levanta presurosa del sepulcro
solo para ver al ángel que visita
mi cielo olvidado por la luz.
Pero en tu mirada de luceros
he quedado satisfecho.
Nuestros caminos se cruzan constantemente
en en este sueño llamado vida
solo para bendecir el uno al otro.
Admirando nuestros corazones en versos.
Una amistad nos une desde tiempo atrás.
Parece que nada romperá esos hilos de plata
adornados con chispas de sol
que sostienen el puente que nos acerca en la distancia.
Un puente para acercar dos mundos lejanos.
Dos cabezas chocando tiernamente
en pensamientos nobles y sinceros.
Consumando lo celestial de nuestra esencia
en un abrazo cósmico.
Me conocen como el chico soñador que admira al infinito
tú me conoces…
Estoy sujeto al lazo de tu bondad
que me alcanza venciendo desiertos extensos
y mares ademas de senderos abiertos.
Cruzando dimensiones y tiempos de espacios bizarros
hasta llegar a mi universo
sellado con la `palabra raro.
Que digo raro
rarísimo.
Pero es mi mundo
y tú lo sabes.
Creo que has aprendido a entenderlo
mejor que yo.
Me atrapa tu limpio afecto
y me abraza tu sombra blanca
impregnada de un delicioso perfume de rosas
que me invita a soñar.
Mi alma quedo hechizada de ese aroma singular
muy tuyo.
Esencia divina
presencia permitida y adorada.
Preciada es la visita inesperada de un ángel
con dulce nombre de mujer
vistiendo el aura plateada de la luna.
Sosteniendo su corazón trasparente entre sus manos.
Es tu alma que vuela con alas de diamante
y resplandece una luz que se posesiona de la noche
con autoridad la doblegas.
Eres un sol
una estrella de alegrías y esperanza.
Niña amada.
Dama de azúcar.
Mi alma te estima.
Mi corazón te bendice.
a mi amiga Rosa de la Aurora.
En mi cabeza encierro un cuento con tres candados:
Habla de flores con petalos de oro.
De princesas lunares.
De torbellinos de besos.
De playas de pieles cálidas.
Y almas de sol y luna.
De poesías y rosas de sangre carmesí.
Si, hablo de amores
de versos dorados
de cascadas en palabras enamoradas
deseando armar un poema
y romper los candados.
Cuando de pronto
Un rayo veloz de nubes y sueños
arrastra un sendero de rosas perfumadas
detonando un mar de ellas
sobre mi cabeza.
Adornando mi cielo gris
de belleza
vistiendo mi alma negra
de colores santos.
Tiembla la carne espiritual de mi alma
y esta se levanta presurosa del sepulcro
solo para ver al ángel que visita
mi cielo olvidado por la luz.
Pero en tu mirada de luceros
he quedado satisfecho.
Nuestros caminos se cruzan constantemente
en en este sueño llamado vida
solo para bendecir el uno al otro.
Admirando nuestros corazones en versos.
Una amistad nos une desde tiempo atrás.
Parece que nada romperá esos hilos de plata
adornados con chispas de sol
que sostienen el puente que nos acerca en la distancia.
Un puente para acercar dos mundos lejanos.
Dos cabezas chocando tiernamente
en pensamientos nobles y sinceros.
Consumando lo celestial de nuestra esencia
en un abrazo cósmico.
Me conocen como el chico soñador que admira al infinito
tú me conoces…
Estoy sujeto al lazo de tu bondad
que me alcanza venciendo desiertos extensos
y mares ademas de senderos abiertos.
Cruzando dimensiones y tiempos de espacios bizarros
hasta llegar a mi universo
sellado con la `palabra raro.
Que digo raro
rarísimo.
Pero es mi mundo
y tú lo sabes.
Creo que has aprendido a entenderlo
mejor que yo.
Me atrapa tu limpio afecto
y me abraza tu sombra blanca
impregnada de un delicioso perfume de rosas
que me invita a soñar.
Mi alma quedo hechizada de ese aroma singular
muy tuyo.
Esencia divina
presencia permitida y adorada.
Preciada es la visita inesperada de un ángel
con dulce nombre de mujer
vistiendo el aura plateada de la luna.
Sosteniendo su corazón trasparente entre sus manos.
Es tu alma que vuela con alas de diamante
y resplandece una luz que se posesiona de la noche
con autoridad la doblegas.
Eres un sol
una estrella de alegrías y esperanza.
Niña amada.
Dama de azúcar.
Mi alma te estima.
Mi corazón te bendice.
Última edición: