dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Érase un hombre a un fusil pegado.
Sus brazos son larguísimas lianas
de la inextricable selva amazónica.
A todas partes llegan sus largos dedos.
No hay muerto con más amor en sus ojos
que éste nacido del sufrimiento de América.
Sus ojos ya inertes siguen alumbrando
el tortuoso camino de los pobres del mundo.
Eladio Parreño Elías
7-Enero-2010