Ivan Molina
Poeta recién llegado
Déjame colgarme en tu campana de sal
corroborando lo que dicen los viajeros
que van por agua a probar bajo tu olfato,
jardín podado o rosa de los vientos.
Déjame probarte con el vino añejo
y saborear el contraste de tu cuello,
jovial resplandor que emanó del pedernal
o copos de nieve por trozos de cielo.
Déjame inventar en tu pecho dos nubes
y lluéveme si abrasado por tu sexo,
la lengua fuera, las piernas bailoteando,
vengo desnudo corriendo en pleno invierno.
Déjame, por dedo más largo e intranquilo,
con el corazón tocarte los adentros,
que si la sangre se ha de pagar con sangre
la vida debe cobrarse con tu cuerpo.
corroborando lo que dicen los viajeros
que van por agua a probar bajo tu olfato,
jardín podado o rosa de los vientos.
Déjame probarte con el vino añejo
y saborear el contraste de tu cuello,
jovial resplandor que emanó del pedernal
o copos de nieve por trozos de cielo.
Déjame inventar en tu pecho dos nubes
y lluéveme si abrasado por tu sexo,
la lengua fuera, las piernas bailoteando,
vengo desnudo corriendo en pleno invierno.
Déjame, por dedo más largo e intranquilo,
con el corazón tocarte los adentros,
que si la sangre se ha de pagar con sangre
la vida debe cobrarse con tu cuerpo.