Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
Desahuciados de tu piel de pan y miel,
de tus líneas y tus curvas, tus ojos y tus cejas..,
acariciando el lado de tu cama, necios,
intentado retener entre ellos paso a paso
aquella tarde en la que fuiste para ellos tierra
y cielo, aroma y agua.., penando de recuerdo
y nada, de locura duda
y todo,
enredándose con el fantasma del aguacero
que es tu pelo y la visión de tus caderas que
se repite como eco en cada parpadeo, en cada sueño,
en la ansiedad que causa la desesperanza
de que no regreses,
como ramas secas bajo una pisada crujen
y arden como leña verde al saber que saben
que te han acariciado y conocen el lugar exacto
en dónde duermen cual luceros cada uno
de los lunares de tu espalda...
Due. 18 . 08 . 2014 en una noche en la que el recuerdo de su piel sobre la cama es tanto que su aroma se percibe en el ambiente, dulce, cual si fueran sobre el mar cantos de sirenas.
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