Niko95
Poeta
Nombré al incómodo y áspero silencio,
y un alud de ecos parlanchines lo destrozó;
quise atraparlo con letras que potencio
y huyó por las rendijas del alma que bostezó.
Dije “humanidad” con voz temblorosa,
pero al pronunciarla sin intenciones
sólo vi rostros divididos que provocan
raíces arrancadas por definiciones.
Mapas, dogmas, patrias… dolor...
¡tanta geometría para un corazón!
El silencio vive ágil y teje
en la pausa entre dos lágrimas sin voz,
en el gesto que no se atreve,
en la última nota exigida antes del adiós.
Pero si lo llamo, se encoge y esmera,
se vuelve sombra de lo que no era.
Y la humanidad...
oh, la humanidad:
es un niño sin nombre jugando entre ruinas atascadas,
una anciana que canta triste en su lengua olvidada,
es el hambre, la risa, la culpa y la danza
antes de que el lenguaje la diseque con elegancia.
¿Por qué todo lo que es puro
se diluye seco cuando lo definimos?
¿Será que el misterio oscuro
es la forma de respirar que elegimos?
Callar no siempre es omisión:
a veces es reverencia con pasión.
Y la forma con la que se desvanece y desaparece
es definiendo todo lo que escuece y real parece.
Así, cuando el alma calla
y la boca no sabe de batallas,
el silencio, la honestidad y la humanidad
se abrazan sin desaparecer en la inmensidad.
y un alud de ecos parlanchines lo destrozó;
quise atraparlo con letras que potencio
y huyó por las rendijas del alma que bostezó.
Dije “humanidad” con voz temblorosa,
pero al pronunciarla sin intenciones
sólo vi rostros divididos que provocan
raíces arrancadas por definiciones.
Mapas, dogmas, patrias… dolor...
¡tanta geometría para un corazón!
El silencio vive ágil y teje
en la pausa entre dos lágrimas sin voz,
en el gesto que no se atreve,
en la última nota exigida antes del adiós.
Pero si lo llamo, se encoge y esmera,
se vuelve sombra de lo que no era.
Y la humanidad...
oh, la humanidad:
es un niño sin nombre jugando entre ruinas atascadas,
una anciana que canta triste en su lengua olvidada,
es el hambre, la risa, la culpa y la danza
antes de que el lenguaje la diseque con elegancia.
¿Por qué todo lo que es puro
se diluye seco cuando lo definimos?
¿Será que el misterio oscuro
es la forma de respirar que elegimos?
Callar no siempre es omisión:
a veces es reverencia con pasión.
Y la forma con la que se desvanece y desaparece
es definiendo todo lo que escuece y real parece.
Así, cuando el alma calla
y la boca no sabe de batallas,
el silencio, la honestidad y la humanidad
se abrazan sin desaparecer en la inmensidad.
Última edición: