danie
solo un pensamiento...
El balanceo de tus caderas
ondea mi cuadriforme tornasol,
desquicia mi sagaz percepción,
asecha mi tez con coronas de oliva,
penetra nubes con azafrán
y pinta de acuarela mis candiles.
Una centella de tu vientre
salpica con tinta mi acero,
un néctar de pimienta y sal
degusto de tu molar cuerpo.
Un aderezo fértil sazona los cetros y el ocre,
viste de marfil el velo del cuerpo,
mezcla de un inusitado sumo de limón
mientras la luna observa con inquina
el paño húmedo de este tálamo,
flor que renace en mi pecho.
La danza babilónica de tus perniles
es una sutil invitación al paladeo
de un afluente río donde nadan ancas,
posaderas, rabeles y nalgas voluptuosas,
laúdes de un coito exótico y peregrino
divagación y deleitación de mis sentidos.
Riachuelo de un borgoña tinto,
Que espere el cateo de este catador
a tan magnifico vino…
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