MARLY
Poeta asiduo al portal
DEJA DE DOLER
(Señor, vuélveme fuerte,
y has que esa fuerza no me haga dura.)
Cómo cala el dolor de alguna pérdida.
Se te mete en el pecho como daga
destrozando a su paso cada fibra
que a la vida con Sol, te tenía atada.
Desvanece ilusión...
desesperanzas emergen a su paso.
Ya no hay nada arropándote en el mundo
que te impida notar del Sol, ocaso.
Débil es el pie que te sostiene
y lejano horizonte interminable
aparece ante ti.Luego… yergues con fuerza tu rodilla
y el paso va volviéndose ligero,
y no sabes qué milagro ha sucedido
que ha brindado más fuerza a tu latido
para alzarte en el aire en pleno invierno.
Y...deja de doler.
Cada estocada se percibe ya leve, cuál rasguño.
Las heridas de ayer, -si no sanadas-
han formado una capa, como un muro.
Y deja de doler todo en la vida.
Que tristeza, Señor; ya no nos duele!
Descubriendo el poder de resistirla,
olvidamos, Señor; hasta al que muere.
Y se deja de ver, -sólo se mira -
el dolor que por hambre alguien sintiese.
Y, se mira indiferente a aquél que sufre,
conociendo tal vez que el dolor crece
y hace "fuerte", Señor; al que padece.
Y deja de doler alguna lágrima
emergiendo del pecho, adolorida;
intentando encontrar razón alguna
que pudiera explicar las injusticias.
Y deja de doler el cruel abuso
del que se vuelve objeto cualquier niño,
o ese viejo al que urge despedirse
de ese Sol, que en antaño,
esperaba agradecido.
Y deja de doler todo en la vida:
Desamor, injusticia, la partida...
Nos deja de doler...
será que estamos, mi Dios,
muriendo día con día?
Será, Señor; que esa fuerza ganada
en dureza es convertida?
Marta Lidia Uribe
MARLY
(Señor, vuélveme fuerte,
y has que esa fuerza no me haga dura.)
Cómo cala el dolor de alguna pérdida.
Se te mete en el pecho como daga
destrozando a su paso cada fibra
que a la vida con Sol, te tenía atada.
Desvanece ilusión...
desesperanzas emergen a su paso.
Ya no hay nada arropándote en el mundo
que te impida notar del Sol, ocaso.
Débil es el pie que te sostiene
y lejano horizonte interminable
aparece ante ti.Luego… yergues con fuerza tu rodilla
y el paso va volviéndose ligero,
y no sabes qué milagro ha sucedido
que ha brindado más fuerza a tu latido
para alzarte en el aire en pleno invierno.
Y...deja de doler.
Cada estocada se percibe ya leve, cuál rasguño.
Las heridas de ayer, -si no sanadas-
han formado una capa, como un muro.
Y deja de doler todo en la vida.
Que tristeza, Señor; ya no nos duele!
Descubriendo el poder de resistirla,
olvidamos, Señor; hasta al que muere.
Y se deja de ver, -sólo se mira -
el dolor que por hambre alguien sintiese.
Y, se mira indiferente a aquél que sufre,
conociendo tal vez que el dolor crece
y hace "fuerte", Señor; al que padece.
Y deja de doler alguna lágrima
emergiendo del pecho, adolorida;
intentando encontrar razón alguna
que pudiera explicar las injusticias.
Y deja de doler el cruel abuso
del que se vuelve objeto cualquier niño,
o ese viejo al que urge despedirse
de ese Sol, que en antaño,
esperaba agradecido.
Y deja de doler todo en la vida:
Desamor, injusticia, la partida...
Nos deja de doler...
será que estamos, mi Dios,
muriendo día con día?
Será, Señor; que esa fuerza ganada
en dureza es convertida?
Marta Lidia Uribe
MARLY
Última edición:
::