Nuria
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cálido y azul es el cielo
que embriaga mis sentidos,
llevándome al recuerdo de aquel lugar,
donde fuimos amantes.
Tus manos dejaron tatuaje en mi ser.
Cavidad hizo en mis entrañas.
Una herencia bendita como tatuaje dejaste.
Revelado será hasta nueve meses después.
¿Un error? No lo creo. Mas bien fue placer.
¿Amor? Tampoco.
Solo la semilla que dejaste
en el interior de mi ser.
Dejaré que el viento se lleve los recuerdos
y el peso de la culpa se disipe.
Cuando tu fruto crezca en mi
y al fin salga a la luz...
alzaré la mirada a los montes
y exhalaré el último grito de dolor.
Porque después soltaré mis risas
que bañaran tan preciado ser.
Solo dejaré que el recuerdo
se lo lleve el viento.
Que sople hasta más no saber.
Dedicado a todos aquellos hijos no pensados
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