Ricardo José Lascano
Poeta que considera el portal su segunda casa
Deja que me vaya
en el latido de tu amor primero,
entre desnudas copas de silencio,
bebiendo del corazón
de un amor fallecido.
Déjame comprender su destino
y el secreto de su rumboso grito,
la vestidura exigua que lo halla
pasajero de mi aire
vagabundo de mis días.
Déjame morir entonces
un poco más adentro
donde mis ojos no pudieron
descifrar las auras de su himno,
donde la luz renace como el viento
y la carne hierve sobre el tímpano
orbitando el salto a lo desconocido.
en el latido de tu amor primero,
entre desnudas copas de silencio,
bebiendo del corazón
de un amor fallecido.
Déjame comprender su destino
y el secreto de su rumboso grito,
la vestidura exigua que lo halla
pasajero de mi aire
vagabundo de mis días.
Déjame morir entonces
un poco más adentro
donde mis ojos no pudieron
descifrar las auras de su himno,
donde la luz renace como el viento
y la carne hierve sobre el tímpano
orbitando el salto a lo desconocido.
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