Sebastian Dusalgi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dejad que llore ,
que se agite por dentro mi alma,
que la inquisición me juzgue
y me condene.
Dejad que llore,
que mi pena se arrastre
por la calle de tu olvido
de tu callejón siniestro
donde colocaste el ara
donde inmole el ultimo pétalo
de tu amor que fui dejando
caer con cada golpe certero
al escudo frágil de tu corazón.
Dejad que llore la amargura misma,
que la tinta de mi sangre
corra y forma caudales
de dolor intoxicados
por la sal de mis lágrimas.
Dejad que vague por no saber amarla
que mi cuerpo sea perforado
en cada vaso de hiel
en el rincón de un bar,
que apuñalen los fantasmas.
Dejad que siga esparciendo
ese dolor por fornicar su pureza,
por lapidar su amor
y escribir su historia en un libro de lodo.
Dejad que llore
que la inquisición me juzgue
por hacer llorar a esa mujer.
Sebastian Dusalgi
Arturo Fedulli.
que se agite por dentro mi alma,
que la inquisición me juzgue
y me condene.
Dejad que llore,
que mi pena se arrastre
por la calle de tu olvido
de tu callejón siniestro
donde colocaste el ara
donde inmole el ultimo pétalo
de tu amor que fui dejando
caer con cada golpe certero
al escudo frágil de tu corazón.
Dejad que llore la amargura misma,
que la tinta de mi sangre
corra y forma caudales
de dolor intoxicados
por la sal de mis lágrimas.
Dejad que vague por no saber amarla
que mi cuerpo sea perforado
en cada vaso de hiel
en el rincón de un bar,
que apuñalen los fantasmas.
Dejad que siga esparciendo
ese dolor por fornicar su pureza,
por lapidar su amor
y escribir su historia en un libro de lodo.
Dejad que llore
que la inquisición me juzgue
por hacer llorar a esa mujer.
Sebastian Dusalgi
Arturo Fedulli.
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