José rubiel Amaya Amaya
Poeta asiduo al portal
Déjame envejecer a mi ritmo,
déjame envejecer a mi manera,
no me juzgues por mi pasado.
tenme paciencia, y compréndeme.
fui feliz, soy y lo seré más si me
entiendes, si me comprendes.
Viéndote crecer, yo la tuve contigo;
apenas si podías caminar,
y te enseñe los primeros pasos;
eras lento y tambaleante.
tus pasos eran muy pequeños,
pero no había prisa.
Hoy se han invertido los papeles,
ya mis pasos son muy lentos,
mis piernas y mis pies no son pequeños;
pero les falta la fuerza y vitalidad
que a ti te sobran.
Hoy eres tú el que tiene prisa,
compréndeme no puedo andar a tu ritmo;
¡Que somos de diferentes épocas!
¡Claro! así es la vida;
pero no te iguales con el viejo,
tal vez, algún día digas… ¡Tenía razón!
déjame envejecer a mi manera,
no me juzgues por mi pasado.
tenme paciencia, y compréndeme.
fui feliz, soy y lo seré más si me
entiendes, si me comprendes.
Viéndote crecer, yo la tuve contigo;
apenas si podías caminar,
y te enseñe los primeros pasos;
eras lento y tambaleante.
tus pasos eran muy pequeños,
pero no había prisa.
Hoy se han invertido los papeles,
ya mis pasos son muy lentos,
mis piernas y mis pies no son pequeños;
pero les falta la fuerza y vitalidad
que a ti te sobran.
Hoy eres tú el que tiene prisa,
compréndeme no puedo andar a tu ritmo;
¡Que somos de diferentes épocas!
¡Claro! así es la vida;
pero no te iguales con el viejo,
tal vez, algún día digas… ¡Tenía razón!
Última edición: