Abel_Dumas
Soy un alma que deambula entre letras
Ando persiguiendo rabos de nubes con los pies descalzos,
con las manos desnudas, con mis sentimientos a flor de piel
desteñidos por ese voraz huracán que me resultaron tus besos.
Has marcado mi cuerpo con tus años, tus encantos y el sabor de tus batallas.
Has intentado domar por la fuerza el sudor de mi frente, el trabajo de mis manos.
Has trifurcado mis principios, mis pensamientos
y mis ideales con esas caricias con sabor a tierra,
con sabor a playas desnudas, playas mulatas,
playas cargadas del ímpetu del negro esclavo que subyugado bailó la canción que propusiste con el canto de esa bravía caña de azúcar.
Tatuaste tus caprichos en mi cuerpo con la fuerza de disparo
de aquel cañón español que tantas veces laceró tus montañas,
usaste mi cuerpo objetivo del desahogo de tu pasado,
tu presente y tu presumible futuro.
Hoy estoy pagando las consecuencias de tus indecisiones,
de tus errores, de tu amor confundido,
de esa obsesión de tenerme solo para ti y con los ojos vendados;
hoy vago entre decisiones, caminos, amaneceres de convulso despertar,
entre la maleza donde aún busco esa bocanada de aire que me cobije al andar.
Hoy veo el fin del camino más cercano,
veo como se dispersan mis sueños y metas alejándome de tu encuentro,
más no sueltas mis tobillos y me aprisionas físicamente en ti.
Hoy amo tu tierra, amo tus playas, amo tus calles;
amo tu ambiente, tu aroma y tus paisajes;
amo tu frescura, tu descaro y tu pasión;
amo esa sensualidad con la cual conquistas a quién te mira,
amo tu sabor, tu idiosincrasia y tus movimientos de cadera,
esos que tus hijos disfrutan al bailar;
amo mucho de ti, pero no me encierres en tus páramos y déjame volar,
déjame conocer y aprender, déjame empapar mi cuerpo en otras playas,
acariciar los rayos del sol en otras latitudes,
llevar este ritmo, esta sabrosura, este sazón que me has regalado conmigo hasta los confines. Eres y seguirás siendo mi primer y único amor,
más deja que mis ojos sean conquistados, que mis labios sean besados
y que mi cuerpo sea desnudado por otras manos,
no esclavices mis sentimientos y déjame volar pues siempre seré tuyo.
Obséquiame una noche con sabor a rumba, sabor a son, mambo y salsa, regálame tus prendas tropicales y embriaguémonos con este ron cubano hasta que caigan nuestros párpados. Bésame de tal forma que no me olvides y te quede mi sabor hasta un nuevo encuentro.
con las manos desnudas, con mis sentimientos a flor de piel
desteñidos por ese voraz huracán que me resultaron tus besos.
Has marcado mi cuerpo con tus años, tus encantos y el sabor de tus batallas.
Has intentado domar por la fuerza el sudor de mi frente, el trabajo de mis manos.
Has trifurcado mis principios, mis pensamientos
y mis ideales con esas caricias con sabor a tierra,
con sabor a playas desnudas, playas mulatas,
playas cargadas del ímpetu del negro esclavo que subyugado bailó la canción que propusiste con el canto de esa bravía caña de azúcar.
Tatuaste tus caprichos en mi cuerpo con la fuerza de disparo
de aquel cañón español que tantas veces laceró tus montañas,
usaste mi cuerpo objetivo del desahogo de tu pasado,
tu presente y tu presumible futuro.
Hoy estoy pagando las consecuencias de tus indecisiones,
de tus errores, de tu amor confundido,
de esa obsesión de tenerme solo para ti y con los ojos vendados;
hoy vago entre decisiones, caminos, amaneceres de convulso despertar,
entre la maleza donde aún busco esa bocanada de aire que me cobije al andar.
Hoy veo el fin del camino más cercano,
veo como se dispersan mis sueños y metas alejándome de tu encuentro,
más no sueltas mis tobillos y me aprisionas físicamente en ti.
Hoy amo tu tierra, amo tus playas, amo tus calles;
amo tu ambiente, tu aroma y tus paisajes;
amo tu frescura, tu descaro y tu pasión;
amo esa sensualidad con la cual conquistas a quién te mira,
amo tu sabor, tu idiosincrasia y tus movimientos de cadera,
esos que tus hijos disfrutan al bailar;
amo mucho de ti, pero no me encierres en tus páramos y déjame volar,
déjame conocer y aprender, déjame empapar mi cuerpo en otras playas,
acariciar los rayos del sol en otras latitudes,
llevar este ritmo, esta sabrosura, este sazón que me has regalado conmigo hasta los confines. Eres y seguirás siendo mi primer y único amor,
más deja que mis ojos sean conquistados, que mis labios sean besados
y que mi cuerpo sea desnudado por otras manos,
no esclavices mis sentimientos y déjame volar pues siempre seré tuyo.
Obséquiame una noche con sabor a rumba, sabor a son, mambo y salsa, regálame tus prendas tropicales y embriaguémonos con este ron cubano hasta que caigan nuestros párpados. Bésame de tal forma que no me olvides y te quede mi sabor hasta un nuevo encuentro.