Olas de sudor y desgano invaden la ciudad,
Y aunque yo, en mi alma lleve tatuada la libertad,
hordas de codicia, injusticia y desigualdad,
parecen dominar nuestra felicidad.
Vivir en un mundo capitalista,
conlleva a la pobreza social prevista,
por aquellos locos, enfermos, especialistas,
que viven del orgullo racista y materialista,
unos pocos afortunados van a salvarse,
es difícil no enloquecer y estresarse,
de tanta real noticia aberrante,
destinada a tan creciente cultura escalofriante,
y todavía algunos defienden ignorantes,
lo que mil años, de historia inmersa en lágrimas sangrantes,
nos demuestran animadamente afirmantes,
lo triste de nuestra humanidad desquiciante.
Se que pensás que soy pesimista,
es verdad, no quiero pertenecer a tan egoísta,
pensamiento social sucubista,
que nos impone la radiactiva imagen capitalista,
lamento si pensás que soy vanidoso,
si me río como un tonto de este espectáculo asqueroso,
no soy intelectual, ni un critico fundamentalista exitoso,
solo soy un pendejo, borracho, caprichoso.
Y aunque yo, en mi alma lleve tatuada la libertad,
hordas de codicia, injusticia y desigualdad,
parecen dominar nuestra felicidad.
Vivir en un mundo capitalista,
conlleva a la pobreza social prevista,
por aquellos locos, enfermos, especialistas,
que viven del orgullo racista y materialista,
unos pocos afortunados van a salvarse,
es difícil no enloquecer y estresarse,
de tanta real noticia aberrante,
destinada a tan creciente cultura escalofriante,
y todavía algunos defienden ignorantes,
lo que mil años, de historia inmersa en lágrimas sangrantes,
nos demuestran animadamente afirmantes,
lo triste de nuestra humanidad desquiciante.
Se que pensás que soy pesimista,
es verdad, no quiero pertenecer a tan egoísta,
pensamiento social sucubista,
que nos impone la radiactiva imagen capitalista,
lamento si pensás que soy vanidoso,
si me río como un tonto de este espectáculo asqueroso,
no soy intelectual, ni un critico fundamentalista exitoso,
solo soy un pendejo, borracho, caprichoso.