BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aunque te duela,
y quererlo, no quisieras,
debes decirte, lo primero,
que tu mirada está dolida.
Observarte en penumbra,
deja una huella amarga
en tu risa. Y en los labios,
secos y sin besos, palpitan
laberintos de muertas orquídeas.
De azucenas blancas y litros
de destilaciones insalubres.
Mirarte al espejo, es mirar
una caricatura. Tus sueños,
de adolescente, ¿dónde quedaron?
Si acaso, un entierro digno
ofrecerles pudieras.
Luego el día te transforma,
y la noche se hace espesa,
como una Diana, que aparentar
signos de primavera quisiera.
©
y quererlo, no quisieras,
debes decirte, lo primero,
que tu mirada está dolida.
Observarte en penumbra,
deja una huella amarga
en tu risa. Y en los labios,
secos y sin besos, palpitan
laberintos de muertas orquídeas.
De azucenas blancas y litros
de destilaciones insalubres.
Mirarte al espejo, es mirar
una caricatura. Tus sueños,
de adolescente, ¿dónde quedaron?
Si acaso, un entierro digno
ofrecerles pudieras.
Luego el día te transforma,
y la noche se hace espesa,
como una Diana, que aparentar
signos de primavera quisiera.
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