Dejaría . . .

Aurora-

Poeta recién llegado
Dejaría que mi sangre, fuera hielo

Que las palabras no hablaran

Los actos solo fueran chistes

Y los malos momentos, gotas


Dejaría que mis lagunas fueran arena

Que no me viesen temblar ante la escena

Mis suspiros llevasen ron y vino, con sal

Y timidez que bailara un vals con el


Dejaría que tú me hicieses lo peor

Y yo, alzaría mi voluntad y te pisaría

Y el espejo se rompería, te mostraría

Como el gorrión que canta a la Aurora


Dejaría de importarme las abejas

Pero la picadura duele e inquieta

Y su zumbido todavía se escucha

Pero lo más horrible. No me avisaste


Dejaría que me escupieran sangre

Que cantaran a la tierna noche

Me rompieron como la brisa

Y solo, solo yo pude notarlo


Dejaría de esconderme y desear

Que hablaran de sentenciarme

Los grillos del buen corazón

Que no los oí por el alma a mis pies


Dejaría de cantar al fantasma

Que mi voz sonara clara y nítida

Los gestos de mi locura giraran

Y todo mi mundo cambiara, solo por una vez



No dejaría de llorar, de sentirme nada

De querer ser de otro color, hasta suplicarlo

De querer que el agobio se marche.

De saber que tu permitiste que mi angustia volviera.
 
Dejaría que mi sangre, fuera hielo

Que las palabras no hablaran

Los actos solo fueran chistes

Y los malos momentos, gotas


Dejaría que mis lagunas fueran arena

Que no me viesen temblar ante la escena

Mis suspiros llevasen ron y vino, con sal

Y timidez que bailara un vals con el


Dejaría que tú me hicieses lo peor

Y yo, alzaría mi voluntad y te pisaría

Y el espejo se rompería, te mostraría

Como el gorrión que canta a la Aurora


Dejaría de importarme las abejas

Pero la picadura duele e inquieta

Y su zumbido todavía se escucha

Pero lo más horrible. No me avisaste


Dejaría que me escupieran sangre

Que cantaran a la tierna noche

Me rompieron como la brisa

Y solo, solo yo pude notarlo


Dejaría de esconderme y desear

Que hablaran de sentenciarme

Los grillos del buen corazón

Que no los oí por el alma a mis pies


Dejaría de cantar al fantasma

Que mi voz sonara clara y nítida

Los gestos de mi locura giraran

Y todo mi mundo cambiara, solo por una vez



No dejaría de llorar, de sentirme nada

De querer ser de otro color, hasta suplicarlo

De querer que el agobio se marche.

De saber que tu permitiste que mi angustia volviera.

Intensa melanconia en ese abandono produje
el ritmado "dejaria" que va vistiendo el poema
de una tristeza que es agobio angustioso.
felicidades por la sensibilidad que ofrece la
obra. luzyabsenta
 
Dejaría que mi sangre, fuera hielo

Que las palabras no hablaran

Los actos solo fueran chistes

Y los malos momentos, gotas


Dejaría que mis lagunas fueran arena

Que no me viesen temblar ante la escena

Mis suspiros llevasen ron y vino, con sal

Y timidez que bailara un vals con el


Dejaría que tú me hicieses lo peor

Y yo, alzaría mi voluntad y te pisaría

Y el espejo se rompería, te mostraría

Como el gorrión que canta a la Aurora


Dejaría de importarme las abejas

Pero la picadura duele e inquieta

Y su zumbido todavía se escucha

Pero lo más horrible. No me avisaste


Dejaría que me escupieran sangre

Que cantaran a la tierna noche

Me rompieron como la brisa

Y solo, solo yo pude notarlo


Dejaría de esconderme y desear

Que hablaran de sentenciarme

Los grillos del buen corazón

Que no los oí por el alma a mis pies


Dejaría de cantar al fantasma

Que mi voz sonara clara y nítida

Los gestos de mi locura giraran

Y todo mi mundo cambiara, solo por una vez



No dejaría de llorar, de sentirme nada

De querer ser de otro color, hasta suplicarlo

De querer que el agobio se marche.

De saber que tu permitiste que mi angustia volviera.
Intenso y bello poema, ciertamente melancólico y triste por momentos. Me ha gustado mucho amiga Aurora. Abrazote vuela. Paco.
 

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