Roman Vieira
El cuervo rojo que te observa en silencio.
Del amor que nunca muere.
(Besos de amapola)
A veces sucede que te encuentro,
otras tantas, que te hube ya olvidado,
y cuando pienso al fin que no te pienso…
Te apareces de la nada remontando.
Llevas a mi pecho la gran marcha,
cascos de caballos retumbando,
y cuando las puertas se abren, callas,
haces tu entrada a mis oídos murmurando.
A veces me callo y quedo quieto,
otras tantas, te combato,
abres fuego entonces con tu beso…
Y ante solamente tu recuerdo caigo.
De mi cuerpo herido brotan flores,
campos de amapola cubriendo mi pasado,
y en tus manos, de fervor resucitado,
prisionero quedo yo de tus amores.
No hay escape al avance de tu cuerpo,
no hay descanso a los cascos de caballos,
y si pudiera ahora yo robarte un beso…
No serías solo otro recuerdo murmurando.
(…
Sucede a veces que te encuentro,
otras tantas, que te hube ya olvidado,
y cuando pienso al fin que no te pienso…
surge el amor que por ti sigo guardando.
-Del amor que nunca muere-
Última edición:
::no es que te entienda pero a mi me pasa... un gusto leerte despues de tanto tiempo
::