Debo decirle señor:
que su lenguaje no entiendo
no quiero volver atrás
dejé la cueva hace tiempo
y en la selva de la vida
me hicieron temblar los vientos.
Al ritmo de una canción
iba espantando mis miedos.
Ahora soy fuerte y me mido
con el león que me enfrento,
ya no soy esa gacela
temerosa de su acecho.
He librado mil batallas
en muchas de ellas he muerto
mas, alguna vida queda
en mi corazón viajero.
No presumo de victorias
de las derrotas aprendo
y todos los días hablo
con la imagen del espejo,
a veces no la conozco
otras le grito: ¡te quiero!
Señor, no me dé lecciones
no seguiré su sendero,
yo haré mi propio camino
hasta mi último aliento.
¡Esa es la mujer que soy
ser otra ni lo pretendo!
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