Marah
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ahuyentada, mohína, ausente de todo,
bajo un cielo sin nubes
sin brisa mi entorno
sin néctar la flora
y muda la fauna.
Ya la cigarra no escucho al poniente
como antes sus apuntes daba,
la alondra en mis tardes
ya no viene a dar serenatas.
¡Guay, del espantapájaros culpable:
como falso profeta se ha dado! Y sin piedad ninguna,
lánzase contra mi pecho _y lo parte...!
Y al partirlo, caen los trozos del corazón mío
dentro de una canasta
cuyo tejido antiguo me deprime mucho.
Más todo cuanto allí guardo
lápices, cartas, retratos, flores
me acaban de partir la vida
en mil pedazos ¡hechos añiscos!
¡Y es cuando lloro, cuando clamo,
cual pajarina enjaulada!
Porque son recuerdos que quedan entretejidos
en las líricas lesiones de la mente,
en cada rinconcito del hogar y del propio espíritu.
Más luego, todo el virulé raro
que antes me rasgaba empieza a trasmitir
nuevos tonos de sicamor.
Ni sé yo el plaqué
que a mi corazón enjalma, de modo que no quedan
trocitos sin costura, sin zumbidos al aura...!
Mariluz Reyes Fernández
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