El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
El viento está raspando el cemento.
Pasa como un ladrón entre la gente,
raudo entre nosotros
No nos mira a los ojos.
No le importa.
Nos siente el latir,
nos aprende el silbido.
Pasa y pasa,
robándose la música de los seres.
Rodeando con su baile nuestra tibieza.
Se va por los ventisqueros de calles y edificios
a un lugar más amplio.
Más allá de estas paredes.
Y en la pampa ensaya un canto seco en la llanura.
Carraspea lo que aprendió del hombre:
remolino
y tozudez
y nada
El Poeta del Asfalto
Preferí dejarlo amontonado así como lo escribí entre noche y vino
Pasa como un ladrón entre la gente,
raudo entre nosotros
No nos mira a los ojos.
No le importa.
Nos siente el latir,
nos aprende el silbido.
Pasa y pasa,
robándose la música de los seres.
Rodeando con su baile nuestra tibieza.
Se va por los ventisqueros de calles y edificios
a un lugar más amplio.
Más allá de estas paredes.
Y en la pampa ensaya un canto seco en la llanura.
Carraspea lo que aprendió del hombre:
remolino
y tozudez
y nada
El Poeta del Asfalto
Preferí dejarlo amontonado así como lo escribí entre noche y vino