Engel
SOÑADOR TOCANDO CON LOS PIES EN TIERRA
No sé, a estas alturas, cómo decir las cosas que me suceden sin deletrear un momento tuyo. Soy un poco sombra, un poco apagado. Un poco olvido también, cuando el tiempo no es olvido sino enigma. Dejé pasar un día igual a otro a propósito, parar mirar en mí, mirarte lejos, a salvo de ti - He aquí el primer error- te tuve más cuando no te tenía.
Soy un poco sueño, a decir verdad, soy un poco de todo. Pienso que si fuera tiempo, sería fortuito y breve, largo y hondo, casual y eterno.
Es ridículo ajetrear el porvenir de un sueño, debo dejar de pensarte, de fumarte, de beberte, de hablarte.
Sé que hablarte es simplemente hablarme, que si te hablo me hablo y que no hay voces que te lleguen. Si te hablo es por hablarme, para llegar a tu nada, tan cerca de ti que nos separe simplemente nada. Como si hablarte fuese un apresuramiento del alma. Y la voz se me va, se pasea por las afueras de mi tiempo. Me siento una palabra con muchas letras a la deriva por el viento de los sueños, que me lleva a mí mismo, al que soy hecho de palabras.
No sé, a estas alturas, cómo respirar las cosas que me suceden sin fumar un momento tuyo. Soy un poco cigarro, un poco colilla, un poco apagado, un poco encendido. Un poco humo también. Dejé pasar una bocanada igual a otra a propósito, parar respirarte lejos, a salvo de ti - He aquí el segundo error- te fumé más cuando no te tenía. Espero dejar de fumarte por unos días. Me receto tiempo, abstinencia. ¿Te parece bien una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se pueden reunir todas las palabras que he pronunciado y se les puede prender fuego. Mejor hablar con el silencio. Las mejores palabras están entre dos que no se dicen nada. Una semana para reunir mi silencio. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras.
Última edición: