nesbith
EL MONSTRUO DEL LAGO.
Los puños crispados de yeso
llevan en los labios
la memoria del sonrojo
de cuando
se excitaban tus bulbos
y eyaculaban delfines verdes
que se anclaban
en los vacíos de mis cuencas.
De cuando tus pechos
hacían agujeros en Mercurio
y sembrabas ahí tus alegrías
(jamás mis raíces vieron
pezones florecidos más bellos)
llevan en los labios
la memoria del sonrojo
de cuando
se excitaban tus bulbos
y eyaculaban delfines verdes
que se anclaban
en los vacíos de mis cuencas.
De cuando tus pechos
hacían agujeros en Mercurio
y sembrabas ahí tus alegrías
(jamás mis raíces vieron
pezones florecidos más bellos)