Delgada correntía
(Ciudad Bolívar, 17.02.1989)
Intenté postergar esta conversación
cambié de tema
Eludí el tópico.
Hasta hablé de aquel día
cuando se asomó tu niebla
para despertarme
y decirme:
he llegado para llenar tus fríos.
No es sólo tu piel
Ni el marrón de tu mirada.
Es por buscar acomodo
sitio
para cuadrar
la longitud del alma
superficie ajustada
a mis ángulos oblícuos
a mis líneas
endeblemente
trazadas.
Eso me dijiste.
Pero no advertiste a tiempo
que te esfumarías
con el correr de la tarde.
Y me quedé en el crepúsculo
creyendo atisbarte
en el ocre horizonte:
ladrido rojizo
de un sol
en despedida.
Pero todo fue en vano
la oscuridad
me confirmó
tu deceso.
Tus pasos van por el camino otro
dejándome sinmigo
con un hermoso
y despiadado viento
que golpea mi sombra:
esta delgada
correntía de humo
en que me he convertido.
(Ciudad Bolívar, 17.02.1989)
Intenté postergar esta conversación
cambié de tema
Eludí el tópico.
Hasta hablé de aquel día
cuando se asomó tu niebla
para despertarme
y decirme:
he llegado para llenar tus fríos.
No es sólo tu piel
Ni el marrón de tu mirada.
Es por buscar acomodo
sitio
para cuadrar
la longitud del alma
superficie ajustada
a mis ángulos oblícuos
a mis líneas
endeblemente
trazadas.
Eso me dijiste.
Pero no advertiste a tiempo
que te esfumarías
con el correr de la tarde.
Y me quedé en el crepúsculo
creyendo atisbarte
en el ocre horizonte:
ladrido rojizo
de un sol
en despedida.
Pero todo fue en vano
la oscuridad
me confirmó
tu deceso.
Tus pasos van por el camino otro
dejándome sinmigo
con un hermoso
y despiadado viento
que golpea mi sombra:
esta delgada
correntía de humo
en que me he convertido.