Starsev Ionich
Poeta asiduo al portal
Delirio y constancia
Cuánto hubiésemos querido terminar amando
lo que más hemos aborrecido,
quitar el antifaz, ahogar la luz en un grito,
Perecer como la huella en la arena,
mecida por la intransigencia del viento.
Cuanto más evitamos un colapso en las fichas de dominó,
más rápidamente el temor
a los juegos de mesa aumenta;
somos un criminal con pala y pica, enjaulado,
un nombre sin cadenas físicas en la caverna.
¿Acaso, sólo una mal viraje en la cadena de acontecimientos,
o el engranaje está programado, repleto de espantosas cavilaciones?
Recuerdo un grito en el agua,
un abofeteada dada por las caricias más sublimes...
Agradezco un malestar más allá de lo que no fue.
Mis pies sintiendo como arde el mundo en otras latitudes,
absorben la escasa humedad
por encima de los rostros de miedo.
Cuánto hubiésemos querido terminar amando
lo que más hemos aborrecido,
quitar el antifaz, ahogar la luz en un grito,
Perecer como la huella en la arena,
mecida por la intransigencia del viento.
Cuanto más evitamos un colapso en las fichas de dominó,
más rápidamente el temor
a los juegos de mesa aumenta;
somos un criminal con pala y pica, enjaulado,
un nombre sin cadenas físicas en la caverna.
¿Acaso, sólo una mal viraje en la cadena de acontecimientos,
o el engranaje está programado, repleto de espantosas cavilaciones?
Recuerdo un grito en el agua,
un abofeteada dada por las caricias más sublimes...
Agradezco un malestar más allá de lo que no fue.
Mis pies sintiendo como arde el mundo en otras latitudes,
absorben la escasa humedad
por encima de los rostros de miedo.