AndrésCa
Poeta recién llegado
Iré recogiendo tu rastro a cada instante,
llevando las manos abiertas,
y jugaré con palabras mientras armo tus recuerdos.
Saboreando cada frase recitaré tu opaco recuerdo,
dando luces y colores a experiencias pasadas
¿qué tesoros pueden ser?
¡Ninguno!
Pues el recuerdo me es inútil e insípido.
Prefiero experimentar el momento lucido de tus suaves manos,
en mis manos siempre abiertas,
y el apacible sabor a fruta madura de tus labios.
Ya solo me queda lo menos nítido de ti.
Ya no me mienten las viejas quimeras de los sabios,
pues... ¡el placer de tu belleza no es un viejo ideal!
Tú, que delicada y llena de jovial encanto,
animaste la grata voluptuosidad de mis manos,
de mis manos siempre abiertas, te suplico que vuelvas.
¡Maldito el recuerdo, solo me es grato tu tacto!
¡Maldito sea el recuerdo, pues solo me es grato tu tacto!
llevando las manos abiertas,
y jugaré con palabras mientras armo tus recuerdos.
Saboreando cada frase recitaré tu opaco recuerdo,
dando luces y colores a experiencias pasadas
¿qué tesoros pueden ser?
¡Ninguno!
Pues el recuerdo me es inútil e insípido.
Prefiero experimentar el momento lucido de tus suaves manos,
en mis manos siempre abiertas,
y el apacible sabor a fruta madura de tus labios.
Ya solo me queda lo menos nítido de ti.
Ya no me mienten las viejas quimeras de los sabios,
pues... ¡el placer de tu belleza no es un viejo ideal!
Tú, que delicada y llena de jovial encanto,
animaste la grata voluptuosidad de mis manos,
de mis manos siempre abiertas, te suplico que vuelvas.
¡Maldito el recuerdo, solo me es grato tu tacto!
¡Maldito sea el recuerdo, pues solo me es grato tu tacto!