Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Peregrino de sueños que no despiertan,
recorriendo un camino, que no avanza,
de pasos que a ciegas tropiezan,
de despertares llenos de esperanza.
Cuelgas tus ojos del balcón de mi mirada,
tus suspiros mueven las aspas de mi imaginación,
soy caballero sin montura,
pero dueño de la más bella locura.
Haré molinos de papel,
castillos de arena
que me sean fáciles derrotar
en mi cabalgata de Quijote soñador.
Encontré algunas torres
que guardan tatuada tu imagen
porque nunca lograron
hacerte su dorada prisionera.
Llegar hasta la fuente de tu oasis
entre las palmeras de tus pestañas,
beberme tu mirada,
mientras abaniquen la frescura de tus labios.
Que estos días sean pocos para extrañarte,
que no sean suficientes para decir que te amo,
que sean todo lo que necesito para recordarte
antes de empezar a eternizarte.
Ay, ya no se que hacer con los espacios que me quedan sin ti,
ni con el tiempo en que no estas.
El aroma silente de tu imagen
se retrató en mis sueños,
en la geometría de mi amor
pendiente de un vértice
donde se columpian mis anhelos.
Desde la cornisa de mi mirar
veo cautivos a mis delirios,
a todos mis deseos de beber de tu noria
para aplacar esta sed de amarte.
recorriendo un camino, que no avanza,
de pasos que a ciegas tropiezan,
de despertares llenos de esperanza.
Cuelgas tus ojos del balcón de mi mirada,
tus suspiros mueven las aspas de mi imaginación,
soy caballero sin montura,
pero dueño de la más bella locura.
Haré molinos de papel,
castillos de arena
que me sean fáciles derrotar
en mi cabalgata de Quijote soñador.
Encontré algunas torres
que guardan tatuada tu imagen
porque nunca lograron
hacerte su dorada prisionera.
Llegar hasta la fuente de tu oasis
entre las palmeras de tus pestañas,
beberme tu mirada,
mientras abaniquen la frescura de tus labios.
Que estos días sean pocos para extrañarte,
que no sean suficientes para decir que te amo,
que sean todo lo que necesito para recordarte
antes de empezar a eternizarte.
Ay, ya no se que hacer con los espacios que me quedan sin ti,
ni con el tiempo en que no estas.
El aroma silente de tu imagen
se retrató en mis sueños,
en la geometría de mi amor
pendiente de un vértice
donde se columpian mis anhelos.
Desde la cornisa de mi mirar
veo cautivos a mis delirios,
a todos mis deseos de beber de tu noria
para aplacar esta sed de amarte.
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