DEMUESTRA, OH GEÓMETRA
Demuestra, Oh geómetra,
que un ánfora de arena circunscribe
-con elocuente parquedad-
la curvatura simétrica del agua.
Si la lluvia rocía su certera fragancia
de tórridos teoremas
entonces los trozos
del ánfora deshecha
volverán a juntarse
después de caer
la última llovizna.