JORGE FERNANDEZ RUIZ
Poeta asiduo al portal
DENTELLADAS - 1
Un campo de mariposas sepultadas
pone cerco a la mirada del indígena.
¡Las palabras salen arañadas de mi boca!
¡Cómo apesta el silencio
a limadura de herrumbre y alquitrán.
En este ominoso festín de adormidera,
en este ideario de filtro o escuela!
¡Ah, hedor de tripas!
¡A este poema le están creciendo gusanos!
Un ánimo, como de escombros,
atraviesa los tejados de uralita
hasta ensartar al extranjero diminuto
que quiso alimentar a sus hijos
con el jugo de la escama.
Un hilo de sangre, una hebra temible
fustiga los tobillos desnudos de los niños.
¡ Se me astillan, estas letras, bajo la piel!
Más allá de la liturgia obrera,
más allá de la tragedia,
mucho más allá,
está enterrado su dolor espeso.
En el centro del estigma,
un aleteo de pájaro muerto.
Un tiempo con la pezuña detenida
sobre mi espalda...
¡Sobre este papel, tan sólo, estelas de molusco!
Un campo de mariposas sepultadas
pone cerco a la mirada del indígena.
¡Las palabras salen arañadas de mi boca!
¡Cómo apesta el silencio
a limadura de herrumbre y alquitrán.
En este ominoso festín de adormidera,
en este ideario de filtro o escuela!
¡Ah, hedor de tripas!
¡A este poema le están creciendo gusanos!
Un ánimo, como de escombros,
atraviesa los tejados de uralita
hasta ensartar al extranjero diminuto
que quiso alimentar a sus hijos
con el jugo de la escama.
Un hilo de sangre, una hebra temible
fustiga los tobillos desnudos de los niños.
¡ Se me astillan, estas letras, bajo la piel!
Más allá de la liturgia obrera,
más allá de la tragedia,
mucho más allá,
está enterrado su dolor espeso.
En el centro del estigma,
un aleteo de pájaro muerto.
Un tiempo con la pezuña detenida
sobre mi espalda...
¡Sobre este papel, tan sólo, estelas de molusco!