Sola otra vez
sola de mi,
no me sostengo,
no es el amor que quiero.
Deseo la caricia de las miradas,
de los abrazos,
de los besos.
Ahora no me acompañan las lagrimas.
Me siento en la silla,
quiero llorar en el jardín,
en los paseos…
pero una y otra vez se acuesta en mi cama la pena,
y mi corazón duele.
La noche es una cárcel
que la llave de la madrugada abre;
mi cuerpo sale
detrás mi alma le acompaña.
Autónomos andan mis pies,
mis sentimientos guardados en el ropero,
ato a mi corazón los colores,
para que me empujen.
El silencio zumba en mi cabeza
y me alegro.
Quiero no sentir.
Deseo que el quehacer me adormezca
y mi boca sonría de nuevo
sola de mi,
no me sostengo,
no es el amor que quiero.
Deseo la caricia de las miradas,
de los abrazos,
de los besos.
Ahora no me acompañan las lagrimas.
Me siento en la silla,
quiero llorar en el jardín,
en los paseos…
pero una y otra vez se acuesta en mi cama la pena,
y mi corazón duele.
La noche es una cárcel
que la llave de la madrugada abre;
mi cuerpo sale
detrás mi alma le acompaña.
Autónomos andan mis pies,
mis sentimientos guardados en el ropero,
ato a mi corazón los colores,
para que me empujen.
El silencio zumba en mi cabeza
y me alegro.
Quiero no sentir.
Deseo que el quehacer me adormezca
y mi boca sonría de nuevo