Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa

Fuera, un celaje gris envuelve el día
empacando de bruma la alborada
y me deja prendida la mirada
en el borne falaz de su atonía.
Vaga el deseo amor y sin valía
se recuesta en los versos y se enroca
dividiendo el silencio de mi boca
en un múltiplo eterno de infinitos,
delirantes ensueños tan marchitos
que atenazan mi canto si te evoca.
Dentro, se espesa el aire y no respira
la apocada silueta del mañana
que deshoja promesas con desgana,
¡mi verdad amparada en tu mentira!
Y en el jamás se enreda, y gira y gira
sobre el eje motriz de su derrota
desangrando el latido gota a gota
mientras teje bordones al destino
y se emplaza en la cruz de tu camino
toda voz al compás del alma rota.
Fuera de ti, mi estrella descreída,
arma a la soledad con su guadaña,
frío acero que horrísono restaña
a la espalda que en culpa se lapida.
Dentro de mí, la fe desguarnecida,
aun creyendo perdida la campaña,
salvaguarda de aquella luna extraña
la esperanza de atarte de por vida.
¡Vida!, te grito... ¡Muerte!, el eco al paso
me responde, me sigue dondequiera
atizando el infierno en que me abraso.
Pues la risa sin ti torné quimera,
un rosario de llanto mi fracaso...
¡Muerte en vida contemplas dentro y fuera!
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