BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Comienzas por las palabras,
ciegas, enlodadas, no llegan
a tus oídos carnales y hambrientos.
Sigues por tu cabeza; tu mente
es un avispero pesado donde
un pensamiento lleva a otro,
y éste a otro, todo a peor.
El cuerpo se deja llevar,
flota entre cascotes del pasado.
Iceberg extraño, tu vida
corre más deprisa y se interna
por calles menos armoniosas
que antes.
Cada recuerdo es doloroso;
cada silencio sucede solamente
a otro.
Tu vida es un grito que niega
y una luz que se abisma.
©
ciegas, enlodadas, no llegan
a tus oídos carnales y hambrientos.
Sigues por tu cabeza; tu mente
es un avispero pesado donde
un pensamiento lleva a otro,
y éste a otro, todo a peor.
El cuerpo se deja llevar,
flota entre cascotes del pasado.
Iceberg extraño, tu vida
corre más deprisa y se interna
por calles menos armoniosas
que antes.
Cada recuerdo es doloroso;
cada silencio sucede solamente
a otro.
Tu vida es un grito que niega
y una luz que se abisma.
©