marquelo
Negrito villero
Siempre hay una derrota guardada en el puño
es una piedra que recuerda los intentos más sonoros
por desbarrancarse en el lado más oscuro de la ira,
en el algoritmo más denso de la duda.
Es una carne de latidos
ahogando la horizontalidad del silencio
cuando todos los penitentes exudan el más fervoroso
canto de rodillas.
Hoy se me escapó de las manos
me rodeó con su blanco aviso
para llenarlo con mis ojos desesperados en tinta.
Ahora baila en mi habitáculo
frenético
como un poseso embeodado
dispuesto a colocar todos sus cabellos
para encerrarme
junto con la agonía sedienta de mi sueño.
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