Quinto Brena
Poeta adicto al portal
Y afuera somos
como sembrados en campo ajeno:
Separados,
fragmentados en tus ideas y en las mias,
desarticulados hueso por hueso,
hueso y carne trémula,
hueso por entraña podrida,
destripados en uno o dos axiomas fáciles,
contemporáneos según algún sabio,
orginales hasta la lascivia,
sabiondos hasta la estupidez,
hasta el emborrachamiento;
y le decimos hombres a las bestias,
y le decimos mujeres a las joyas,
y le decimos cáncer a los viejos,
y le decimos niño a nuestros vicios,
y nos ponemos un collar de oro para santificarnos,
y hacemos sabia a una mariposa,
y hacemos de la justica una alcantarilla,
y glorificamos a un microchip,
y sazonamos sartenes
llenos de mentiras que dijeron:
eran por nuestro bien.
como sembrados en campo ajeno:
Separados,
fragmentados en tus ideas y en las mias,
desarticulados hueso por hueso,
hueso y carne trémula,
hueso por entraña podrida,
destripados en uno o dos axiomas fáciles,
contemporáneos según algún sabio,
orginales hasta la lascivia,
sabiondos hasta la estupidez,
hasta el emborrachamiento;
y le decimos hombres a las bestias,
y le decimos mujeres a las joyas,
y le decimos cáncer a los viejos,
y le decimos niño a nuestros vicios,
y nos ponemos un collar de oro para santificarnos,
y hacemos sabia a una mariposa,
y hacemos de la justica una alcantarilla,
y glorificamos a un microchip,
y sazonamos sartenes
llenos de mentiras que dijeron:
eran por nuestro bien.
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