dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Me siento como un perro postrado ante la puerta
esperando que su amo le permita el paso;
como un triste viudo llorando por su muerta,
como el sol cuando lento viaja hacia el ocaso.
Soy como el árbol que en otoño pierde la hoja,
como la vieja barca olvidada en la arena.
El viento del desamor mi vacua vida deshoja
aunque sé que este preso merece esta condena.
¿Habrá piedad para este corazón que grita,
luz para mis tinieblas, para mi soledad piel?
¿Qué fuego calentará este cuerpo que tirita,
qué rojos y cálidos labios dulces como la miel?
¿Qué fruta comeré que no me sepa amarga?
¿Qué embriagador licor para olvidar beberé?
Mientras tanto el desamor mi tortura alarga.
Si no merezco perdón, ¿a qué dios rezaré?
Eladio Parreño Elías
1-Junio-2012