LuKaS
L'enfant terrible

Echa el viejo a llorar desamparado:
¡Que no vacile el mar embravecido;
que no se pierda el cielo en el olvido;
que no registre el peso del pasado!
Aunque pueda sentirse desdichado,
él no teme a su pelo emblanquecido,
ni a las estrellas que han palidecido;
ahora teme al verse abandonado.
¿Y las horas que el viento se llevó,
al paso de la marcha de la vida?;
tal vez el tiempo hurtó su juventud;
llevándose el dulzor que rechazó,
a la esquina lejana a la avenida;
ahogando tras su paso la virtud.
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